Informacion General

Los derechos del consumidor en el mercado actual

Desde que nacemos nos convertimos inmediatamente en consumidores de un producto o de un servicio en específico, ya que no solo somos consumidores de los productos alimentarios que adquirimos, también somos consumidores por el servicio de gas, de electricidad, de internet, cable, entre otros servicios que periódicamente costeamos para el bienestar de la vida diaria.

Una vez entendida el rol de consumidor que interpretamos todos los integrantes de la sociedad es preciso internalizar que dicho rol además de poseer los evidentes deberes de pagar los productos, bienes o servicios a consumir, también cuenta con una serie de derechos que muchas personas desconocen. Sin embargo, la gran mayoría de empresas, fabricantes y distribuidores de servicios atentan contra dichos derechos, lo cual resulta imperceptible para los consumidores que no conocen los vitales derechos que los amparan.

La falta de promoción de los derechos del consumidor y la poca concientización hacia los mismos genera un ambiente idóneo para los magnates de las industrias y entes públicos y privados, puesto que mantienen sometidos a los consumidores a sus caprichos y deseos de imponer precios elevados sin basamento económico. Muy pocos consumidores se atreven a desafiar a dichos entes por el temor a que se les interrumpa el acceso a los servicios en cuestión como lo explica un trabajador de Fontaneros, quien expresa que es un derecho de los consumidores conocer bajo que márgenes de ganancia y costo se establecen las tarifas de los muchos de los servicios comunes.

Los servicios de mayor jerarquía en lo que respecta a la salud y el bienestar de las personas son el agua, el suministro de gas y electricidad, por lo que las facturas de estos servicios deberían ser ajustadas a tarifas asequibles para el público en general, de esta manera se impulsaría el desarrollo social en el país. Ahora bien, los entes encargados de generar las facturas de estos servicios vitales para el ser humano suelen añadir a las mismas una serie de cargos y tarifas adicionales carentes de lógica que tienen como objetivo deformar la información esencial de dichas facturas, por lo que se logra elevar el precio de las mismas sin que el consumidor pueda reconocer el argumento bajo el cual se rige el costo de la factura.

La realidad actual es que se continúa irrespetando los derechos del consumidor a pesar del notable desarrollo social y comunicacional que se ha suscitado alrededor del mundo. Carla, la recepcionista de Pintores expresa que constantemente se siente ofendida por las facturas que estipulan las empresas encargadas de la distribución de los servicios vitales, sin embargo, menciona que no puede quejarse o reclamar por dichos precios ya que desconoce la forma en la que fue establecido, lo que evidencia un notable atentado a los derechos del consumidor.

En conclusión, la única forma de mejorar la deplorable realidad de los derechos del consumidor es fomentando la trasparencia en el proceso de establecimiento de precios y mejorando la comunicación del consumidor con el ente o empresa prestadora del servicio o producto, de esta forma se creará un vínculo de beneficio bidireccional para ambas partes de esta relación.

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